18.7.12

Capítulo 4

Tras la larga charla del Doctor Martínez con el padre de Diana explicando lo que pasó en la piscina, los dos caminan hacia la habitación de la chica. Como esperaban, está dormida. Nada más verla, a su padre se le puso un nudo en la garganta tras recordar a su mujer cuando estuvo en coma. <<Se parece tanto a ella...>>, piensa Paco. A continuación, el Doctor los deja solos.

- Hija... no me dejes, por favor, eres lo único que me queda... - llora su padre apoyando su cabeza sobre el pecho de la chica.

En ese momento suena un pitido, cada vez más deprisa. Paco no sabe qué hacer, mira a su alrededor tras haberse puesto de pie. Después, mira a Diana, que tiene los ojos abiertos clavados en el techo. Llorosos.

- ¡Diana! ¿Estás bien? -. Se acelera su padre a preguntar. -¿Qué necesitas?
- Doctor...me ahogo...- A Diana casi no se le entiende, vocaliza muy despacio, como si tuviera los labios dormidos.
- ¿Doctor? Diana, ¡soy papá! ¿No me reconoces?
- Pa....pá...

Pero Diana vuelve a cerrar los ojos. Su pulso está volviendo a la normalidad. En cambio Paco está muy nervioso. No duda ni un segundo más y va en busca de su Doctor.




Instantes más tarde, el Doctor informa que Diana está totalmente fuera de peligro. Que por el golpe que se dio con el borde de la piscina, es normal que esté algo confusa y mareada y que no reconozca a nadie. Pero hay una probabilidad del 100% de que Diana recupere pronto su memoria. Su padre y sus amigas deben tener paciencia...

- Chicas, son las 3 de la mañana. Deberíamos irnos a casa, descansar un poco y volver por la mañana, ¿no creéis? Diana está mucho mejor.. - sugiere Alicia mientras bosteza.
- Me parece lo mejor, yo estoy que me caigo... Llevamos aquí toda la tarde...- contesta Mery.
- Por mí, bien. - responde Antonella con cara de estar en embobada, en su mundo.





Hace unas horas, en el hospital

- Bueno...tuve relaciones con un chico.... y... no nos protegimos... Llevo varios días vomitando... a veces no me puedo aguantar... también estoy algo mareada y ... tengo miedo... - aclara Antonella avergonzada.
- Muy bien. ¿Cuándo tuviste el periodo por última vez?- pregunta el Doctor.
- ¿Se refiere a la regla? Bueno, hace.. dos meses que no me baja.
- Está bien. No te preocupes, ahora vamos a salir de dudas, ¿de acuerdo? Espera aquí un momento.

A Antonella le tiemblan las piernas. ¿Y si le han trasmitido una enfermedad? ¿Y si está esperando un hijo? Se muerde el labio inferior y suspira, cerrando los ojos e intentando no pensar. En poco tiempo sabrá la respuesta a todas sus preguntas. Pero está aterrorizada. Ella quiere ser madre, pero no ahora. ¡Sólo tiene 17 años! A punto de cumplir los 18, pero, aún así, sigue siendo una niña. Sus padres le dejan salir y no le ponen hora porque confían mucho en ella. Saben que ni bebe, ni fuma, ni se droga. Saben todo sobre hija. Pero ya le dijeron en su día: <<Mientras no nos des problemas y seas buena chica, te dejaremos hacer lo que quieras, siempre y cuando te lo merezcas.>> Pero el problema en el que está metida ahora, no tiene nada que ver con ella, porque lo hizo obligada.
 Ese chico... no sabe ni su nombre, ni su edad, ni siquiera quiere acordarse de su cara. Se portó muy mal con ella... Primero intentó emborracharla y después, tirársela. Lamentablemente, el chico consiguió las dos cosas.

El Doctor vuelve con unos cuantos papeles en las manos. Antonella se ha puesto de pie al verlo entrar de nuevo en la oficina. Está más nerviosa que nunca. Le tiembla todo el cuerpo y siente ganas de vomitar otra vez.

- Relájate, Antonella. Aquí tengo los resultados.- dice el Doctor con una media sonrisa para tranquilizar a la paciente.
- ¿Estoy embarazada?- pregunta rápidamente la chica, con las manos sudadas.
- Es complicado...- dice el Doctor mientras revisa los papeles.
- ¡Dígamelo ya! Necesito saberlo... por favor.
- Sí, Antonella, estás embarazada... Vas a tener dos gemelos.- contesta el Doctor, con tono decidido. Aunque no se ha expresado como debía..
- ¿Qué? ¿Gemelos..?.- Antonella no da crédito a lo que acaba de oir. ¿Seguro que no se ha equivocado de papeles, el doctorcito?
- Bueno, ya te dije, es complicado... Ya que, no es muy seguro que puedas tenerlos... Verás, Antonella, lo más probable es que nazcan con una malformación o que... nazcan muertos... o que directamente, no nazcan. Su posibilidad de sobrevivir es muy baja... Pero, tengo que hacerte una pregunta, Antonella... ¿has tomado drogas alguna vez?
- ¡Claro que no! ¿Cómo voy a drogarme? ¿Está usted loco?.- Está enfurecida. Pero Antonella se para a pensar un momento. Recuerda que aquella noche, con aquel chico... tampoco bebió tanto. ¿Y si la drogó él? ¡Eso es! Para poder acostarse con ella...- Doctor, muchas gracias, tengo que irme. Mi mejor amiga está ingresada aquí, hasta luego.

Y Antonella sale pitando de la consulta. ¿Y ahora qué? Ya no llora, pero tiene unas ganas tremendas de matar a ese infeliz. Y a todos los que sean como él. ¿Se lo cuenta a sus amigas? Y a sus padres... ¿Cómo reaccionarán?

12.7.12

Capítulo 3

Antonella empieza a sentirse muy mal. Los seis están esperando noticias sobre Diana. Desesperados, sin saber qué hacer. Para colmo, el padre de Diana no contesta al teléfono. Pobrecito, lo que le faltaba, su hija en el hospital ingresada tras el severo golpe que se dio en la piscina. De un momento a otro, Antonella deja de llorar y se queda quieta, sin respirar, mirando a un punto fijo del suelo y con las dos manos en la barriga. Le duele, le duele mucho, como nunca antes. Todavía no le ha contado a nadie lo que le pasa. Nadie sabe que está pasando por una etapa tan difícil, de la que, por una parte, se avergüenza.

Mery se levanta de su silla y camina hacia la de Antonella. Se sienta a su lado y la abraza. Nota que su amiga ni se inmuta.

-Anto, tranquila... Diana se pondrá bien. Tenemos que ser fuertes...-le susurra su amiga al oído, abrazándola.- Es mi culpa... es todo culpa mía... Dios...¿¡qué he hecho!?...Diana....-y se pone a llorar desconsoladamente.

Sin embargo, a Anto se le humedecen los ojos, sigue tocándose la tripa. Ya lleva dos meses así y cuanto antes, deberá tomar una decisión. Debe hacerse una maldita prueba de embarazo, por mucho miedo que tenga. Sabe que no es el momento porque Diana está ingresada, pero tampoco puede esperar a que pase más  tiempo. Lo más difícil será ir a denunciar su violación... No quiere ni recordarlo. Es algo que le marcó su vida para siempre.

Segundos más tarde, aparece un hombre con una bata blanca:

- Buenas tardes, soy el Doctor Martínez , ¿son ustedes familiares de la paciente Diana García?- pregunta muy serio.
- Somos sus amigas, Doctor, ¿está bien? ¿Podemos verla, por favor?- contesta rápidamente Alicia.
- Tranquilícense, está estable, pero debo hablar con algún pariente suyo.
- Hemos llamado a su padre, pero no contesta. ¿Podemos verla? Necesitamos verla... por favor...por fav...
- Señorita, ya le dije que Diana está estable, pero lamentablemente no puede recibir visitas, su estado sigue siendo delicado. Además, en estos momentos está dormida. ¿No tiene más família? Tíos... Abuelos...

En ese instante suena el teléfono de Alicia. "Padre Diana". Respira hondo y contesta:

- Señor García, soy Alicia, la amiga de su hija... Estamos en el hospital... Diana está ingresada... venga cuanto antes, por favor.- cierra los ojos, cuelga y los vuelve a abrir.

El corazón del hombre va a mil por hora. Maldice el momento en el que olvidó su móvil en casa. Coge el primer taxi que ve y acude al hospital donde se encuentra su hija. Está muy preocupado, desorientado. No deja de rezar ni un momento.


En ese momento, en el hospital, Alicia avisa al Doctor de que el padre de Diana está en camino. Antonella salta de la silla y va corriendo directa al baño, con una mano tapándose la boca y la otra, en la barriga. Sin darse cuenta, entra en el baño de los hombres y se choca con Roberto.

- Es el baño de los homb......- no puede terminar la frase ya que Anto acaba de vomitar justo en el suelo, al lado del chico.- Hey, ¿te encuentras bien...?
- Perdona, lo siento.... no pude aguantarme... Perd.......-y de nuevo, la chica vuelve a vomitar.
- Bueno que... yo... voy a avisar a alguien, ¿eh?... hasta luego...- sin decir nada más, Roberto sale en busca de ayuda.

Cuando Roberto llega a la sala de espera, se encuentra a todos de pie, rodeando al Doctor Martínez.

- Acaban de comunicarme que Diana se ha despertado. Pueden pasar a verla dos personas, pero sin alterarla. Está muy delicada.- Advierte el Doctor.
- Yo, por favor, tengo que verla..- ruega Mery. 
- Y yo, a pesar de todo lo que ha pasado entre nosotros.. Me sigue importando su salud.- confiesa Chris.
- ¿No se va a poner peor si entramos los dos juntos?- pregunta Mery.
- Bueno... me espero, entra tú primera, y después entro yo.




Minutos más tarde, Mery entra despacio a la habitación donde se encuentra Diana.

- Hola.... ¿Cómo estás, Diana?- pregunta despacio la chica,  con un tono de voz muy suave.
- Bien,... me duele la cabeza...¿por qué estoy aquí? ¿tú eres...?- pregunta Diana desorientada.
- Soy Mery, Diana. Tranquila... estás en buenas manos... sólo te diste un golpe en la cabeza, pero te pondrás bien, pequeña...te pondrás bien...- le dice mientras la coge de la mano.
- ¿Mery? ¿Qué Mery?... ¿Diana? ¿Me llamo Diana? ¿Por qué no recuerdo eso...? ¿Qué me pasa? ¿¡Qué me ha pasado?!- pregunta Diana casi gritando, alarmándose mucho.
- ¡Diana, relájate! ... ¡Doctor, Doctor! ¡Que alguien venga, por favor! ¡Doctor!
- ¿Qué ocurre? ¡Tranquilícese, señorita!- enseguida pregunta una enfermera.
- Es Diana,... Diana no se acuerda de nada. No me reconoce y... no sabe que se llama así.- A Mery le cuesta hablar, piensa que está todo perdido, y eso hace que rompa a llorar.

11.7.12

Capítulo 2

El sol de esta tarde de agosto brilla con mucha fuerza, aunque, a pesar del calor que hace, las chicas no han tocado aún el agua. Las cuatro continúan pendientes de Chris y sus amigos. ¿Cómo es posible que estén en el mismo edificio que ellas? Pero Ali, tan atrevida como siempre, no duda ni un segundo más. Se levanta y de dirige hacia ellos.

- ¡Hoooola a todos! Hola, Chris, ¿qué pasa, no me presentas a tus amigos? Ah, por cierto, no quiero parecer borde pero, ¿no había otro edificio en toda la ciudad, con otra piscina que no sea la nuestra? - pregunta la rubia, con una de sus mejores sonrisas.

Chris duda, por un momento se ha quedado como embobado fijándose en esa preciosa chica que tiene delante: en bikini, con su provocadora mirada y sus deslumbrantes curvas. ¡Despierta! Es Alicia, la hermana de su mejor amigo del instituto, de la que estuvo enamorado muchos meses y con la que jamás pudo tener nada. Mientras ella salía con todos los demás chicos, él soñaba con tenerla entre sus brazos, con besarla  a cada minuto, pero ni siquiera le podía hablar... ¿Y su hermano? , ¿dónde se habrá metido? Desde que tiene esa novia choni, ya nadie sabe nada sobre él, está desaparecido.

- Eh...Hola, Alicia. Pues éstos son... Mario y Roberto. Tíos, esta es Alicia...la hermana de Marco.- Dice Chris casi en voz baja, sin despegar los ojos de los provocadores pechos de la chica. Sin duda, es muy, muy atractiva.

- Pues, encantada. - dos besos a cada uno, y otros dos a Chris, por supuesto.- ¿Y qué hacéis aquí, de vacaciones?
- No, bueno, sí, disponible para ti las 24 horas, guapa. - Interviene Roberto, intentando llamar la atención de Ali.
- Mmm, ya. Bueno pues nada, chicos, nosotras estamos allí, por si queréis algo. Yo me voy, que éstas seguro que me están echando de menos. ¡Chao!- Y la chica se da la vuelta, sin parar de sonreír, moviendo sus caderas exageradamente en cada paso que da, alejándose de los muchachos. Cómo ha cambiado...

Los chicos se miran entre sí, mientras Chris baja la cabeza. Cuando estaba enamorado de ella, le parecía la chica más guapa del mundo. Era perfecta. Pero ahora, después de tanto tiempo, le sigue pareciendo preciosa, y, además, muuuuy atractiva... Más perfecta aún.

-Tío, ¿has tenido algo con esta chavala? Está como un tren... - Pregunta curioso Mario.
- No, no, qué va. Me molaba hace unos años pero... después conocí a Diana y me olvidé de la rubia. La verdad es que no está nada mal, pff... -. Contesta Chris, mordiéndose el labio inferior mientras la mira de la cabeza a los pies.




A continuación, se oyen gritos e insultos provenientes del lugar donde estaban tumbadas las cuatro chicas. Diana está enfurecida, y Mery no sabe qué más decir. Las otras dos intentan no perder la calma y no meterse en la conversación. No es su asunto y, tampoco pueden ayudar mucho.

- ¡Es pasado! ¡Estábamos borrachos! Te pedí perdón mil veces, ya habíamos hecho las paces y ahora que vivimos juntas, las cuatro, como siempre habíamos querido, me lo vuelves a echar todo en cara. ¡Tía, pasa ya del tema!

-¿Qué? O sea, que ahora soy yo la mala. Si te perdoné, no significa que lo haya olvidado, idiota. ¡Venga ya! Qué pasa, ¿sientes algo por él? Míralo, ahí lo tienes. Vete con él si tanto te gusta. Nada más bajar ya le estabas coqueteando. ¿Es eso? ¿Le quieres? Porque te recuerdo que llevábamos dos años juntos,  y nos queríamos. Nos queríamos.... - Diana habla cada vez más despacio y con menos intensidad. Siente que pierde fuerzas. En ese instante, cae al suelo, con la cara llena de lágrimas, desmayada. Las tres se quedan de piedra. Los chicos se dan cuenta y corren para ofrecer su ayuda. Chris no reacciona. Suerte que Mario le da una pequeña colleja para hacerle reaccionar.

- ¡Diana! ¡Despierta, Diana!- Grita Mery dándole palmaditas en la cara con los ojos vidriosos.
- ¡Vamos, cariño, despierta, levántate! - grita asustada Ali. Antonella no para de llorar, muy nerviosa. Se tapa los ojos con las manos.
- ¿Qué ha pasado aquí? ¡Llamad a una ambulancia, rápido! Se ha dado en la cabeza, le está saliendo sangre. ¡¡Una ambulancia ya!! - grita muy alterado Chris. - Venga, Diana, levántate, despierta... ¡REACCIONA, DIANA, ABRE LOS OJOS!

Roberto no tarda ni un segundo en sacar su móvil y marcar el 112. Mientras los demás siguen animando a Diana, él explica lo ocurrido a la chica que le ha atendido. Le informan de que la ambulancia llegará en 3 minutos. Cuelga y vuelve al lugar donde están todos. ¿Se pondrá bien la ex de Chris?

9.7.12

Capítulo 1

- Por fin en casa... Nuestra casa, con nuestra cocina, nuestro baño, nuestro dormitorio, nuestro salón, nuestra terracita... ¡Y sin padres! - exclama ilusionada Mery, que acaba de dejar las maletas en su habitación.

- Sí, la verdad es que no me puedo creer que ya estemos aquí las cuatro, en un piso tan moderno y tan cerca de la Universidad.- afirma Antonella mientra se dirige al balcón. Las demás la siguen.

- ¿Y qué decís de la piscina? ¡Vamos a darnos el primer baño, que he visto a unos chicos bastante guapos ahí abajo, incluso uno me ha guiñado el ojo. ¿Estáis listas?- Alice es la más loca de las cuatro. Las demás se divierten al verla tan eufórica saludando a los muchachos con las dos manos.

Las cuatro amigas se dirigen hacia sus habitaciones para cambiarse y ponerse ropa de baño. Las cuatro, como siempre, pensando en sus cosas, planeando este último mes de verano antes de comenzar su primer año de Universidad. Lo que no saben estas cuatro chicas es que el futuro las espera impaciente, con muchas sorpresas, buenas y malas.






Mery es la más mayor. A sus 18 años ha viajado por casi todo el mundo, pero siempre ha estado acompañada por sus padres, que no han permitido que su hija se quedara sola por ahí ni un solo minuto. Es de família rica. Ni siquiera la han dejado tener novio , pero ellos no saben la cantidad de líos que Mery ha tenido desde que ha terminado su segundo año de Bachillerato, el que tuvo que repetir a causa de sus innumerables viajes con su família y su poco tiempo para estudiar. A pesar de ello, por fin ha aprobado todo y ahora está de camino a convertirse en una buena Maestra infantil.
- Hoy va a ser un gran día.- piensa mientras se coloca los auriculares y las gafas de Sol.

A pesar de que las discusiones entre ellas ya habían cesado, Mery y Diana todavía no se llevan bien del todo, todas lo han notado porque Diana no ha dicho ni una palabra desde que entró al piso. Está distante, ausente con todas, no está tan contenta como las demás. Ya echa de menos a su padre. Piensa que lo ha dejado solo y se siente culpable por ello. Ha sido su gran apoyo estos últimos años desde que fallecieron su madre y su hermano. Desde entonces ha estado así, apagada, sin ganas de vivir la vida siendo aún tan joven. Mery, Alice y Antonella le han intentado ofrecer lo mejor de ellas, y su novio Chris, la ayudó en todo lo que pudo. Pero el deseo y la borrachera de una noche, separaron a la pareja. Mery y Chris pasaron la noche juntos en la fiesta de fin de curso y eso, Diana, no se lo puede quitar de la cabeza.

Sin embargo, algo raro le ocurre a Diana nada más llegar a la piscina y es que, para su sorpresa, Chris está en el mismo edificio que ella, en la misma piscina, delante de ella. ¿Será casualidad o causa del destino?

8.7.12

Enamórame de ti


En primer lugar, te doy las gracias por estar aquí leyéndome.
En segundo lugar, quiero explicar de qué trata este blog. Bien, soy una chica normal y corriente, que tiene problemas como todo el mundo, pero también momentos de felicidad. Estoy dispuesta a construir poco a poco una historia que tengo en mente, sobre mis experiencias y las experiencias de los seres de mi alrededor. Los nombres de los personajes serán totalmente inventados, al igual que algunos acontecimientos. Mi objetivo es entretener y, a partir de ahí, emocionar, hacer vibrar cada parte de vuestro cuerpo.

Me enamoré de varios libros de mi único escritor favorito, *Blue Jeans*, (@FranciscoDPaula), mejor dicho, de sus 4 libros; la trilogía Canciones para Paula, ¿Sabes que te quiero? y Cállame con un beso y, por supuesto, su último libro, Buenos días, princesa. Jamás pensé que me terminaría gustando leer y, a partir de este momento, escribir.

¿Qué decir sobre mí? Supongo que no hace falta decir nada, simplemente que no me juzguéis, pero sí que me digáis todo lo que podría mejorar en mis historias, os lo agradecería sinceramente. Aunque pensándolo bien, si a algun@ realmente os gusta lo que escribo, podéis seguirme y preguntarme cualquier cosa en mi Twitter: @dame5segundos.

Muchas gracias por seguir leyendo jiji.

Y sin más rodeos,
¡que empiece la fiesta!