29.8.12

Capítulo 6

La enfermera tocó suavemente a la puerta de la habitación de Diana, que ya estaba despierta. La enfermera, sin escuchar ninguna respuesta, se decidió a entrar empujando el carrito y la mesita con el desayuno de Diana. Ella miraba hacia la ventana. Seguía estando débil y sus ojos la delataban. Tenía cara de haber llorado toda la noche. Ojeras, mejillas rojas... Estaba más que claro.

- Señorita, aquí tiene su desayuno y sus medicinas.- Le ofreció amablemente la enfermera.
- Gracias, pero no me apetece nada...- contestó Diana sin muchas ganas de hablar.

De pronto la puerta comenzó a abrirse lentamente. Es su padre. Verla con ese parche en la cabeza le produjo algo de tristeza. Pensó que su hija había pasado ya por muchos momentos difíciles y llenos de dolor. No se merece ahora estar en aquella cama de aquel hospital, pudiendo disfrutar del verano con sus amigas. A continuación, la enfermera sale del cuarto para dejarlos solos.

- Diana...¿cómo te encuentras hoy? ¿Te duele algo...?- le preguntó el hombre mientras la cogía del brazo. Pero Diana seguía mirando hacia la ventana, no pensaba responder a las preguntas de un desconocido.- Soy tu papá... Diana, hija, por favor, mírame... Dime algo... ¿necesitas algo?... Mira, no has comido nada... Estás débil... por favor..- suplicó su padre con un nudo en la garganta.
- ¡Déjeme en paz!- gritó Diana sentándose en la camilla.- No sé quién es usted, no sé por qué me llama "hija", no sé por qué estoy aquí, ¡no sé quién soy!... Ahora déjeme sola, ¿quiere?- pidió Diana cruzándose de brazos.

El hombre cedió, sin poder hacer más por su hija, y salió de la habitación en busca del Doctor Martinez. Diana amaneció y siguió sin acordarse de nada...¿Será eso normal?




Al otro lado del hospital, en el baño

Antonella se mira al espejo, observando su pelo, sus ojos, su boca, y rápidamente baja la mirada a su tripa. Se mira imaginándose con una gran barriga, con arrugas en los brazos y en las piernas, con celulitis y con 20kg de más. Otro mareo. Suspira. Esta vez va a ser diferente. Tiene que hacerlo. Tiene que enferntarse a lo que le ha pasado y tiene que confiar en sus amigas y sus padres. No puede seguir sola en esto, necesita ayuda.

En ese momento recuerda a aquel enfermero tan guapo que conoció ayer. Diego... ¿Volverá a verlo hoy? Se sonríe a sí misma y sale del baño en busca de sus amigas. La verdad es que tiene muchas ganas de ver a Diana. Seguro que ella lo está pasando peor.


Cuando llega a la sala de espera, cerca de la habitación de Diana, se encuentra a su padre y a sus dos amigas conversando. Está demasiado lejos como para escuchar lo que están diciendo, así que acelera un poco el paso, disimulando sus náuseas.

- Buenos días, señor, ¿cómo está?- saluda amablemente Antonella.
- Buenos días para quien los tenga... Diana no se acuerda ni de mí, ni de ella.. no consigue recordar nada, está muy confusa...Y yo... yo... Pff...-el padre de Diana se sienta para no desplomarse ahí mismo.
- Le estábamos diciendo que ya que se ha pasado toda la noche aquí con Diana, podría irse a descansar. Nosotras nos encargamos de avisarle de cualquier cosa, señor.- interviene Alicia.

Pero Antonella no acababa de entender nada. ¿Diana no se acuerda de quién es su padre? ¿Ni de quién es ella? ¿Ha perdido la memoria? ¿Por qué nadie se lo ha contado a ella? Claro... debieron hablar de esto ayer, cuando ella se fue corriendo al baño y tropezó con Diego. Despúes tardó un poco más hasta que él le curó el codo...

- ¿Diana no se acuerda ni siquiera de nosotras...?- pregunta tímidamente Antonella.
- No, es más, está enfadada...enfadada con todo el mundo.- responde el padre de Diana.


Al final, el padre de la chica que no recuerda nada, se decidió. Se despidió de las amigas de su hija y se fue a descansar a un hotel que había cerca del hospital.


Pasaron varios días hasta que Diana empezó a recapacitar. Sus amigas y su padre la seguían visitando, intentando hacerle recordar quiénes eran ellos. Al principio no quería ver a nadie, pero con el tiempo se fue dando cuenta de que aquellas personas eran parte de su pasado y, también de su presente y de su futuro. Los médicos entraban y salían y la cambiaban  cada dos días de habitación. Le hacían muchas pruebas y exámenes, pero ella no estaba enferma. Los resultados siempre daban positivo, no tenía ningún problema en su cerebro, por tanto su memoria debería regresar pronto.

Mery seguía sintiéndose mal, enfadada consigo misma porque pensaba que su amiga estaba en aquella cama por su culpa, por haber discutido con ella aquel día. Y Chris... No se sabe nada de él ni de sus amigos desde el día en el que llevaron a Diana al hospital. En cambio, Alicia, como siempre, coqueteaba con los enfermeros del hospital cada día que iba a visitar a su amiga. Pero Antonella, falta ella... Tuvo que irse repentinamente hace un par de días para ver a sus padres. Estaba muy rara...y sus amigas ya la notaron así.





En otra ciudad, madre e hija cara a cara

- Mamá... siéntante. No te alarmes, ¿vale? Tengo que contarte algo.. pero, por favor, no te pongas nerviosa...- intentó calmar Antonella a su madre.- Verás, yo no sé cómo fue, no sé cómo pasó, pero...- en ese mismo instante empezó a sonar "Set fire to the rain", de Adele, en el móvil de Antonella. Era su padre, por tanto, ella se vio obligada a contestar.
- ¿Papá?
- Hola hija, me llamó tu madre antes para decirme que volvías. ¿Todo bien?
- Sí, papá, todo bien...- mintió Anto.- Estoy aquí ya, con mamá.
- Bueno, esta noche me pasaré a veros. Un beso.

Y tras ese beso en el aire, su padre colgó.
Los padres de Antonella llevaban separados desde que ella tenía 2 años. Aún así, su padre rehizo su vida con otra mujer, y su madre continuó con su trabajo de modelo, conociendo a mucha gente interesante, pero sin conseguir una relación estable. A pesar de que su matrimonio durara muy poco, cuando se separaron decidieron llevarse bien. Deberían hacerlo, al menos por Antonella.


19.8.12

Capítulo 5

Al día siguiente, ya más descansadas, las amigas de Diana regresan al hospital. Mery no ha pegado ojo en toda la noche. Se siente responsable de todo lo ocurrido. Se siente impotente. Culpable... En cambio, Alicia ha dormido como un angelito. Ella es muy positiva, muy optimista. Sabe que su amiga se pondrá bien y confía en que se arreglen las cosas con Mary. Total, sólo fue una noche con Chris y además, estaban borrachos. La que peor ha pasado la noche, fue Antonella. Pobre de ella, con 17 años y embarazada de gemelos. ¿Qué es lo que tiene que hacer? Se ha pasado toda la noche pensando y llorando. Pensando un plan B, pensando en sus amigas, en sus padres, en una posible equivocación de las pruebas. ¿Y si aborta? ¿Y si los tiene? ¿Y si nacen mal? ¿Y la Universidad?

Por otro lado, Chris tampoco pudo dormir. Vale, es un cabrón. Se emborrachó, emborrachó a Mery y se acostaron, OK, pero tampoco fue para tanto, ¿no? Y es verdad, también le gusta mucho el físico de Alicia, pero es que está buena, ¿eso es malo? Diana...es una chica muy sencilla, muy honesta, humilde, buena persona, guapa...Y por eso se enamoró de ella. Es especial. Mery es extrovertida, divertida, apasionada... Y... Alicia, esa chica rompe todos los esquemas. Tiene todo eso y más. ¿Es un mujeriego porque le gustan todas? Diana lo cambió durante dos años... Y ahora se da cuenta de que le debe mucho, pero, ¿qué siente por ella? Lo pasó mal toda la noche porque no quiere que le pase nada, pero ya no está enamorado de ella, o eso piensa. Intentó solucionar las cosas después de lo ocurrido con Mery, pero Diana no quiso volver a saber nada de él. Será mejor que deje las cosas como están... Aunque el destino esté escrito de otra forma.





<<Los voy a tener...ellos no tienen la culpa de esto...>> Piensa Antonella en el baño, mientras se arregla para ir al hospital. Ya lo tiene decidido. Irá a la Universidad hasta que no pueda más con su barriga. Sus padres deberán apoyarla. Y si no lo hacen, pues... Se pondrá a trabajar, o se irá con sus tíos. Pero esas critaturas se merecen la vida.

- Yo ya estoy, ¿vosotras?-. Dice Alicia, dándose los últimos retoques.
- Vamos.- Contestan Antonella y Mery casi al mismo tiempo.

Las tres cogen sus llaves y salen del apartamento. Alicia toca el botón del ascensor, éste llega en unos cuantos segundos.

- No han empezado muy bien las vacaciones... Espero que Diana se recupere pronto. Anto, a ti te pasa algo, ¿verdad? Estás como muy calladita.- dice Alicia.
- No me pasa nada, es sólo que estoy preocupada por Diana, nada más.- contesta Antonella, con tono poco convencedor.
- Bueno, bueno... lo que tú digas. Seguro que tienes algún pretendiente... ¿no nos lo vas a contar?- pregunta Alicia sonriendo pícara.
- ¿Hasta en los peores momentos se te ocurre hablar de tíos, Ali? ¿Cuando nuestra mejor amiga está internada? De verdad, no hay quién te entienda...- salta Mery, malhumorada.
- Está bien, perdón. Era por hablar por otra cosa... no te pongas así.- se disculpa Alicia.

Salen del ascensor y se dirigen a la estación de taxis. Cogen uno e indican el sitio donde quieren llegar. Durante el trayecto las tres se quedan calladas, cada una pensando en sus cosas. Mery paga el viaje y las tres se dirigen hacia el hospital. Nada más entrar, Antonella corre como una flecha directa al baño. Náuseas, vómitos y mareos. Pronto tendrá que contárselo a sus amigas y a sus padres. Antonella corre tan deprisa hacia el baño que, al abrir la puerta, se choca con un enfermero y caen los dos al suelo. Del susto y del golpe, a Anto se le quita todo el malestar que tenía. Cayó encima de un joven enfermero de ojos azules brillantes, enormes. No sale de su asombro. Se miran sin decir nada. ¿Es que ninguno se va a disculpar?

- Yo... iba con prisas, lo siento...-se sonroja Antonella, reaccionando, mientras intenta incorporarse.
- Fue culpa mía, también voy con prisas... ¿estás bien?- pregunta el chico, sin poder evitar la sonrisa que le acaba de sacar Antonella.
- Sí, sí... Perdón, dame la mano, que te ayudo a levantarte.
- Muchas gracias, no te preocupes que puedo solo, no es la primera vez que me caigo.- intenta bromear el chico.- Oye, ¿no te duele el codo? Te está saliendo sangre..
- ¡Ostia! Pues...sí, me escuece un poco. Creo que me lo acabo de hacer.- Anto no puede dejar de mirar los ojos de aquel joven encantador... ¡Qué mirada! Le suena de algo...
- Ven conmigo, voy a curártelo, no te preocupes.

Antonella y aquel enfermero salen del baño y se dirigen hacia una habitación. Cuando llegan allí, él la invita a pasar y cierra la puerta. Hace mucho tiempo que Antonella no se siente tan nerviosa. Son otro tipo de nervios, no como los que tenía ayer antes de saber los resultados de la prueba de embarazo. Ese chico es muy guapo...Adora su mirada celeste. Y el color de su sonrisa hace juego con su bata blanca.

- ¿Cómo te llamas?- le pregunta el chico.
- Antonella, pero llámame Anto.
- Vaya, ¿eres italiana?
- Mi madre. Yo todavía no he pisado Italia. ¿Y tú, cómo te llamas?
- ¿Cómo crees que me llamo?

Los dos se miran y sonríen. Antonella pone cara de estar pensando y luego ve que en la bata del chico pone "Alejandro".

- Mmmm.... no sé, ¿Alejandro?- Contesta Antonella, divertida.
- Error, así se llama mi compañero. Hoy hicimos un cambio de batas. Me llamo Diego. Diego Martinez.-recalca el chico.- Esto ya está. ¿Te duele?- y vuelve a mirarla a los ojos.

Antonella se aparta un poco el pelo para hacerse una coleta y después revisa su codo. Está un poco rojo pero ya no le escuece.

- Muchas gracias, Diego Martinez. ¿Eres hijo del Doctor Martinez o es casualidad?
- Efectivamente, el Doctor que está tratando a tu amiga.
- ¿Cómo sabes que Diana es mi amiga?

Y sin dejar de mirarlo, contemplarlo y admirarlo, Antonella se pierde en su mirada. Él la mira a ella, a sus ojos verdes y su pelo castaño, pero no le contesta. No todavía. No es el momento de decirle la verdad.

- Antonella, he de irme, antes tenía prisa justamente porque tengo que encontrar a mi padre. Estaré por aquí, espero volver a verte.- Y sin más, sale de la habitación, con su preciosa sonrisa.

Antonella se queda mirando como se cierra la puerta. Ese chico es muy especial, tiene algo que le gusta, le gusta muchísimo... Y el hecho de dejarla con la intriga, lo hace misterioso y le gusta más. Pero de repente... otra vez le entran ganas de vomitar. ¿Esto de estar embarazada va a ser siempre así?

18.7.12

Capítulo 4

Tras la larga charla del Doctor Martínez con el padre de Diana explicando lo que pasó en la piscina, los dos caminan hacia la habitación de la chica. Como esperaban, está dormida. Nada más verla, a su padre se le puso un nudo en la garganta tras recordar a su mujer cuando estuvo en coma. <<Se parece tanto a ella...>>, piensa Paco. A continuación, el Doctor los deja solos.

- Hija... no me dejes, por favor, eres lo único que me queda... - llora su padre apoyando su cabeza sobre el pecho de la chica.

En ese momento suena un pitido, cada vez más deprisa. Paco no sabe qué hacer, mira a su alrededor tras haberse puesto de pie. Después, mira a Diana, que tiene los ojos abiertos clavados en el techo. Llorosos.

- ¡Diana! ¿Estás bien? -. Se acelera su padre a preguntar. -¿Qué necesitas?
- Doctor...me ahogo...- A Diana casi no se le entiende, vocaliza muy despacio, como si tuviera los labios dormidos.
- ¿Doctor? Diana, ¡soy papá! ¿No me reconoces?
- Pa....pá...

Pero Diana vuelve a cerrar los ojos. Su pulso está volviendo a la normalidad. En cambio Paco está muy nervioso. No duda ni un segundo más y va en busca de su Doctor.




Instantes más tarde, el Doctor informa que Diana está totalmente fuera de peligro. Que por el golpe que se dio con el borde de la piscina, es normal que esté algo confusa y mareada y que no reconozca a nadie. Pero hay una probabilidad del 100% de que Diana recupere pronto su memoria. Su padre y sus amigas deben tener paciencia...

- Chicas, son las 3 de la mañana. Deberíamos irnos a casa, descansar un poco y volver por la mañana, ¿no creéis? Diana está mucho mejor.. - sugiere Alicia mientras bosteza.
- Me parece lo mejor, yo estoy que me caigo... Llevamos aquí toda la tarde...- contesta Mery.
- Por mí, bien. - responde Antonella con cara de estar en embobada, en su mundo.





Hace unas horas, en el hospital

- Bueno...tuve relaciones con un chico.... y... no nos protegimos... Llevo varios días vomitando... a veces no me puedo aguantar... también estoy algo mareada y ... tengo miedo... - aclara Antonella avergonzada.
- Muy bien. ¿Cuándo tuviste el periodo por última vez?- pregunta el Doctor.
- ¿Se refiere a la regla? Bueno, hace.. dos meses que no me baja.
- Está bien. No te preocupes, ahora vamos a salir de dudas, ¿de acuerdo? Espera aquí un momento.

A Antonella le tiemblan las piernas. ¿Y si le han trasmitido una enfermedad? ¿Y si está esperando un hijo? Se muerde el labio inferior y suspira, cerrando los ojos e intentando no pensar. En poco tiempo sabrá la respuesta a todas sus preguntas. Pero está aterrorizada. Ella quiere ser madre, pero no ahora. ¡Sólo tiene 17 años! A punto de cumplir los 18, pero, aún así, sigue siendo una niña. Sus padres le dejan salir y no le ponen hora porque confían mucho en ella. Saben que ni bebe, ni fuma, ni se droga. Saben todo sobre hija. Pero ya le dijeron en su día: <<Mientras no nos des problemas y seas buena chica, te dejaremos hacer lo que quieras, siempre y cuando te lo merezcas.>> Pero el problema en el que está metida ahora, no tiene nada que ver con ella, porque lo hizo obligada.
 Ese chico... no sabe ni su nombre, ni su edad, ni siquiera quiere acordarse de su cara. Se portó muy mal con ella... Primero intentó emborracharla y después, tirársela. Lamentablemente, el chico consiguió las dos cosas.

El Doctor vuelve con unos cuantos papeles en las manos. Antonella se ha puesto de pie al verlo entrar de nuevo en la oficina. Está más nerviosa que nunca. Le tiembla todo el cuerpo y siente ganas de vomitar otra vez.

- Relájate, Antonella. Aquí tengo los resultados.- dice el Doctor con una media sonrisa para tranquilizar a la paciente.
- ¿Estoy embarazada?- pregunta rápidamente la chica, con las manos sudadas.
- Es complicado...- dice el Doctor mientras revisa los papeles.
- ¡Dígamelo ya! Necesito saberlo... por favor.
- Sí, Antonella, estás embarazada... Vas a tener dos gemelos.- contesta el Doctor, con tono decidido. Aunque no se ha expresado como debía..
- ¿Qué? ¿Gemelos..?.- Antonella no da crédito a lo que acaba de oir. ¿Seguro que no se ha equivocado de papeles, el doctorcito?
- Bueno, ya te dije, es complicado... Ya que, no es muy seguro que puedas tenerlos... Verás, Antonella, lo más probable es que nazcan con una malformación o que... nazcan muertos... o que directamente, no nazcan. Su posibilidad de sobrevivir es muy baja... Pero, tengo que hacerte una pregunta, Antonella... ¿has tomado drogas alguna vez?
- ¡Claro que no! ¿Cómo voy a drogarme? ¿Está usted loco?.- Está enfurecida. Pero Antonella se para a pensar un momento. Recuerda que aquella noche, con aquel chico... tampoco bebió tanto. ¿Y si la drogó él? ¡Eso es! Para poder acostarse con ella...- Doctor, muchas gracias, tengo que irme. Mi mejor amiga está ingresada aquí, hasta luego.

Y Antonella sale pitando de la consulta. ¿Y ahora qué? Ya no llora, pero tiene unas ganas tremendas de matar a ese infeliz. Y a todos los que sean como él. ¿Se lo cuenta a sus amigas? Y a sus padres... ¿Cómo reaccionarán?

12.7.12

Capítulo 3

Antonella empieza a sentirse muy mal. Los seis están esperando noticias sobre Diana. Desesperados, sin saber qué hacer. Para colmo, el padre de Diana no contesta al teléfono. Pobrecito, lo que le faltaba, su hija en el hospital ingresada tras el severo golpe que se dio en la piscina. De un momento a otro, Antonella deja de llorar y se queda quieta, sin respirar, mirando a un punto fijo del suelo y con las dos manos en la barriga. Le duele, le duele mucho, como nunca antes. Todavía no le ha contado a nadie lo que le pasa. Nadie sabe que está pasando por una etapa tan difícil, de la que, por una parte, se avergüenza.

Mery se levanta de su silla y camina hacia la de Antonella. Se sienta a su lado y la abraza. Nota que su amiga ni se inmuta.

-Anto, tranquila... Diana se pondrá bien. Tenemos que ser fuertes...-le susurra su amiga al oído, abrazándola.- Es mi culpa... es todo culpa mía... Dios...¿¡qué he hecho!?...Diana....-y se pone a llorar desconsoladamente.

Sin embargo, a Anto se le humedecen los ojos, sigue tocándose la tripa. Ya lleva dos meses así y cuanto antes, deberá tomar una decisión. Debe hacerse una maldita prueba de embarazo, por mucho miedo que tenga. Sabe que no es el momento porque Diana está ingresada, pero tampoco puede esperar a que pase más  tiempo. Lo más difícil será ir a denunciar su violación... No quiere ni recordarlo. Es algo que le marcó su vida para siempre.

Segundos más tarde, aparece un hombre con una bata blanca:

- Buenas tardes, soy el Doctor Martínez , ¿son ustedes familiares de la paciente Diana García?- pregunta muy serio.
- Somos sus amigas, Doctor, ¿está bien? ¿Podemos verla, por favor?- contesta rápidamente Alicia.
- Tranquilícense, está estable, pero debo hablar con algún pariente suyo.
- Hemos llamado a su padre, pero no contesta. ¿Podemos verla? Necesitamos verla... por favor...por fav...
- Señorita, ya le dije que Diana está estable, pero lamentablemente no puede recibir visitas, su estado sigue siendo delicado. Además, en estos momentos está dormida. ¿No tiene más família? Tíos... Abuelos...

En ese instante suena el teléfono de Alicia. "Padre Diana". Respira hondo y contesta:

- Señor García, soy Alicia, la amiga de su hija... Estamos en el hospital... Diana está ingresada... venga cuanto antes, por favor.- cierra los ojos, cuelga y los vuelve a abrir.

El corazón del hombre va a mil por hora. Maldice el momento en el que olvidó su móvil en casa. Coge el primer taxi que ve y acude al hospital donde se encuentra su hija. Está muy preocupado, desorientado. No deja de rezar ni un momento.


En ese momento, en el hospital, Alicia avisa al Doctor de que el padre de Diana está en camino. Antonella salta de la silla y va corriendo directa al baño, con una mano tapándose la boca y la otra, en la barriga. Sin darse cuenta, entra en el baño de los hombres y se choca con Roberto.

- Es el baño de los homb......- no puede terminar la frase ya que Anto acaba de vomitar justo en el suelo, al lado del chico.- Hey, ¿te encuentras bien...?
- Perdona, lo siento.... no pude aguantarme... Perd.......-y de nuevo, la chica vuelve a vomitar.
- Bueno que... yo... voy a avisar a alguien, ¿eh?... hasta luego...- sin decir nada más, Roberto sale en busca de ayuda.

Cuando Roberto llega a la sala de espera, se encuentra a todos de pie, rodeando al Doctor Martínez.

- Acaban de comunicarme que Diana se ha despertado. Pueden pasar a verla dos personas, pero sin alterarla. Está muy delicada.- Advierte el Doctor.
- Yo, por favor, tengo que verla..- ruega Mery. 
- Y yo, a pesar de todo lo que ha pasado entre nosotros.. Me sigue importando su salud.- confiesa Chris.
- ¿No se va a poner peor si entramos los dos juntos?- pregunta Mery.
- Bueno... me espero, entra tú primera, y después entro yo.




Minutos más tarde, Mery entra despacio a la habitación donde se encuentra Diana.

- Hola.... ¿Cómo estás, Diana?- pregunta despacio la chica,  con un tono de voz muy suave.
- Bien,... me duele la cabeza...¿por qué estoy aquí? ¿tú eres...?- pregunta Diana desorientada.
- Soy Mery, Diana. Tranquila... estás en buenas manos... sólo te diste un golpe en la cabeza, pero te pondrás bien, pequeña...te pondrás bien...- le dice mientras la coge de la mano.
- ¿Mery? ¿Qué Mery?... ¿Diana? ¿Me llamo Diana? ¿Por qué no recuerdo eso...? ¿Qué me pasa? ¿¡Qué me ha pasado?!- pregunta Diana casi gritando, alarmándose mucho.
- ¡Diana, relájate! ... ¡Doctor, Doctor! ¡Que alguien venga, por favor! ¡Doctor!
- ¿Qué ocurre? ¡Tranquilícese, señorita!- enseguida pregunta una enfermera.
- Es Diana,... Diana no se acuerda de nada. No me reconoce y... no sabe que se llama así.- A Mery le cuesta hablar, piensa que está todo perdido, y eso hace que rompa a llorar.

11.7.12

Capítulo 2

El sol de esta tarde de agosto brilla con mucha fuerza, aunque, a pesar del calor que hace, las chicas no han tocado aún el agua. Las cuatro continúan pendientes de Chris y sus amigos. ¿Cómo es posible que estén en el mismo edificio que ellas? Pero Ali, tan atrevida como siempre, no duda ni un segundo más. Se levanta y de dirige hacia ellos.

- ¡Hoooola a todos! Hola, Chris, ¿qué pasa, no me presentas a tus amigos? Ah, por cierto, no quiero parecer borde pero, ¿no había otro edificio en toda la ciudad, con otra piscina que no sea la nuestra? - pregunta la rubia, con una de sus mejores sonrisas.

Chris duda, por un momento se ha quedado como embobado fijándose en esa preciosa chica que tiene delante: en bikini, con su provocadora mirada y sus deslumbrantes curvas. ¡Despierta! Es Alicia, la hermana de su mejor amigo del instituto, de la que estuvo enamorado muchos meses y con la que jamás pudo tener nada. Mientras ella salía con todos los demás chicos, él soñaba con tenerla entre sus brazos, con besarla  a cada minuto, pero ni siquiera le podía hablar... ¿Y su hermano? , ¿dónde se habrá metido? Desde que tiene esa novia choni, ya nadie sabe nada sobre él, está desaparecido.

- Eh...Hola, Alicia. Pues éstos son... Mario y Roberto. Tíos, esta es Alicia...la hermana de Marco.- Dice Chris casi en voz baja, sin despegar los ojos de los provocadores pechos de la chica. Sin duda, es muy, muy atractiva.

- Pues, encantada. - dos besos a cada uno, y otros dos a Chris, por supuesto.- ¿Y qué hacéis aquí, de vacaciones?
- No, bueno, sí, disponible para ti las 24 horas, guapa. - Interviene Roberto, intentando llamar la atención de Ali.
- Mmm, ya. Bueno pues nada, chicos, nosotras estamos allí, por si queréis algo. Yo me voy, que éstas seguro que me están echando de menos. ¡Chao!- Y la chica se da la vuelta, sin parar de sonreír, moviendo sus caderas exageradamente en cada paso que da, alejándose de los muchachos. Cómo ha cambiado...

Los chicos se miran entre sí, mientras Chris baja la cabeza. Cuando estaba enamorado de ella, le parecía la chica más guapa del mundo. Era perfecta. Pero ahora, después de tanto tiempo, le sigue pareciendo preciosa, y, además, muuuuy atractiva... Más perfecta aún.

-Tío, ¿has tenido algo con esta chavala? Está como un tren... - Pregunta curioso Mario.
- No, no, qué va. Me molaba hace unos años pero... después conocí a Diana y me olvidé de la rubia. La verdad es que no está nada mal, pff... -. Contesta Chris, mordiéndose el labio inferior mientras la mira de la cabeza a los pies.




A continuación, se oyen gritos e insultos provenientes del lugar donde estaban tumbadas las cuatro chicas. Diana está enfurecida, y Mery no sabe qué más decir. Las otras dos intentan no perder la calma y no meterse en la conversación. No es su asunto y, tampoco pueden ayudar mucho.

- ¡Es pasado! ¡Estábamos borrachos! Te pedí perdón mil veces, ya habíamos hecho las paces y ahora que vivimos juntas, las cuatro, como siempre habíamos querido, me lo vuelves a echar todo en cara. ¡Tía, pasa ya del tema!

-¿Qué? O sea, que ahora soy yo la mala. Si te perdoné, no significa que lo haya olvidado, idiota. ¡Venga ya! Qué pasa, ¿sientes algo por él? Míralo, ahí lo tienes. Vete con él si tanto te gusta. Nada más bajar ya le estabas coqueteando. ¿Es eso? ¿Le quieres? Porque te recuerdo que llevábamos dos años juntos,  y nos queríamos. Nos queríamos.... - Diana habla cada vez más despacio y con menos intensidad. Siente que pierde fuerzas. En ese instante, cae al suelo, con la cara llena de lágrimas, desmayada. Las tres se quedan de piedra. Los chicos se dan cuenta y corren para ofrecer su ayuda. Chris no reacciona. Suerte que Mario le da una pequeña colleja para hacerle reaccionar.

- ¡Diana! ¡Despierta, Diana!- Grita Mery dándole palmaditas en la cara con los ojos vidriosos.
- ¡Vamos, cariño, despierta, levántate! - grita asustada Ali. Antonella no para de llorar, muy nerviosa. Se tapa los ojos con las manos.
- ¿Qué ha pasado aquí? ¡Llamad a una ambulancia, rápido! Se ha dado en la cabeza, le está saliendo sangre. ¡¡Una ambulancia ya!! - grita muy alterado Chris. - Venga, Diana, levántate, despierta... ¡REACCIONA, DIANA, ABRE LOS OJOS!

Roberto no tarda ni un segundo en sacar su móvil y marcar el 112. Mientras los demás siguen animando a Diana, él explica lo ocurrido a la chica que le ha atendido. Le informan de que la ambulancia llegará en 3 minutos. Cuelga y vuelve al lugar donde están todos. ¿Se pondrá bien la ex de Chris?

9.7.12

Capítulo 1

- Por fin en casa... Nuestra casa, con nuestra cocina, nuestro baño, nuestro dormitorio, nuestro salón, nuestra terracita... ¡Y sin padres! - exclama ilusionada Mery, que acaba de dejar las maletas en su habitación.

- Sí, la verdad es que no me puedo creer que ya estemos aquí las cuatro, en un piso tan moderno y tan cerca de la Universidad.- afirma Antonella mientra se dirige al balcón. Las demás la siguen.

- ¿Y qué decís de la piscina? ¡Vamos a darnos el primer baño, que he visto a unos chicos bastante guapos ahí abajo, incluso uno me ha guiñado el ojo. ¿Estáis listas?- Alice es la más loca de las cuatro. Las demás se divierten al verla tan eufórica saludando a los muchachos con las dos manos.

Las cuatro amigas se dirigen hacia sus habitaciones para cambiarse y ponerse ropa de baño. Las cuatro, como siempre, pensando en sus cosas, planeando este último mes de verano antes de comenzar su primer año de Universidad. Lo que no saben estas cuatro chicas es que el futuro las espera impaciente, con muchas sorpresas, buenas y malas.






Mery es la más mayor. A sus 18 años ha viajado por casi todo el mundo, pero siempre ha estado acompañada por sus padres, que no han permitido que su hija se quedara sola por ahí ni un solo minuto. Es de família rica. Ni siquiera la han dejado tener novio , pero ellos no saben la cantidad de líos que Mery ha tenido desde que ha terminado su segundo año de Bachillerato, el que tuvo que repetir a causa de sus innumerables viajes con su família y su poco tiempo para estudiar. A pesar de ello, por fin ha aprobado todo y ahora está de camino a convertirse en una buena Maestra infantil.
- Hoy va a ser un gran día.- piensa mientras se coloca los auriculares y las gafas de Sol.

A pesar de que las discusiones entre ellas ya habían cesado, Mery y Diana todavía no se llevan bien del todo, todas lo han notado porque Diana no ha dicho ni una palabra desde que entró al piso. Está distante, ausente con todas, no está tan contenta como las demás. Ya echa de menos a su padre. Piensa que lo ha dejado solo y se siente culpable por ello. Ha sido su gran apoyo estos últimos años desde que fallecieron su madre y su hermano. Desde entonces ha estado así, apagada, sin ganas de vivir la vida siendo aún tan joven. Mery, Alice y Antonella le han intentado ofrecer lo mejor de ellas, y su novio Chris, la ayudó en todo lo que pudo. Pero el deseo y la borrachera de una noche, separaron a la pareja. Mery y Chris pasaron la noche juntos en la fiesta de fin de curso y eso, Diana, no se lo puede quitar de la cabeza.

Sin embargo, algo raro le ocurre a Diana nada más llegar a la piscina y es que, para su sorpresa, Chris está en el mismo edificio que ella, en la misma piscina, delante de ella. ¿Será casualidad o causa del destino?

8.7.12

Enamórame de ti


En primer lugar, te doy las gracias por estar aquí leyéndome.
En segundo lugar, quiero explicar de qué trata este blog. Bien, soy una chica normal y corriente, que tiene problemas como todo el mundo, pero también momentos de felicidad. Estoy dispuesta a construir poco a poco una historia que tengo en mente, sobre mis experiencias y las experiencias de los seres de mi alrededor. Los nombres de los personajes serán totalmente inventados, al igual que algunos acontecimientos. Mi objetivo es entretener y, a partir de ahí, emocionar, hacer vibrar cada parte de vuestro cuerpo.

Me enamoré de varios libros de mi único escritor favorito, *Blue Jeans*, (@FranciscoDPaula), mejor dicho, de sus 4 libros; la trilogía Canciones para Paula, ¿Sabes que te quiero? y Cállame con un beso y, por supuesto, su último libro, Buenos días, princesa. Jamás pensé que me terminaría gustando leer y, a partir de este momento, escribir.

¿Qué decir sobre mí? Supongo que no hace falta decir nada, simplemente que no me juzguéis, pero sí que me digáis todo lo que podría mejorar en mis historias, os lo agradecería sinceramente. Aunque pensándolo bien, si a algun@ realmente os gusta lo que escribo, podéis seguirme y preguntarme cualquier cosa en mi Twitter: @dame5segundos.

Muchas gracias por seguir leyendo jiji.

Y sin más rodeos,
¡que empiece la fiesta!